Monday, June 27, 2005

CUATRO

Hache, incondicional a la hora de los consejos informáticos y la cerveza en La Rambla, me avisó que es un efecto prácticamente automático. Él tiene la teoría de que el comportamiento de todo blogger se asemeja, en mayor o menor grado, a esos tratamientos de doce pasos para dejar los vicios. No voy a hablarles de eso ahora -aunque prometo pedirle a Hache que profundice- pero, sintéticamente, lo que él quiere decir es que todos los blogger pasan por determinadas instancias que se repiten sistemáticamente, de las cuales algunas tienen que ver con la euforia posteadora de los primeros días, otras con los comentarios y cómo se pasa del placer inicial a la eliminación, con posterior reincidencia, y las más críticas con el cuestionamiento completo sobre la naturaleza del blog, su necesariedad, el deseo de eliminarlo de nuestra vida, las cartas de despedida, etc.

No es mi caso, todavía no me cuestiono ninguno de esos puntos, soy muy novel en estas tierras virtuales y por ahora estoy más que contento con la cosecha, sin embargo puedo darme cuenta de que empiezo a transitar uno de los pasos que Hache me enumeró el pasado viernes, entre tapas y medianoche: quiero hablar del pasado, de las viejas épocas, se me está dando por nostalgia.

Tengo que confesar que a la hora de los recuerdos, a mí se me da por las comparaciones, al punto de que muchas veces soy como esos abuelos que insistían sin descanso en el "todo tiempo pasado fue mejor". Sabrán comprender entonces, ustedes lectores, este rapto que viene a continuación, que apenas pretende iniciar un debate sobre los cambios que nos depara este nuevo y todavía balbuceante milenio.

Hubo una época en la que Ed Wood era el peor director de cine. Ahora sus películas son de culto. Coca Sarli era grasa, ahora es bizarra. Vedettes de antes eran las Nélidas Lobato, las de ahora son María Eugenias Ritós. Antes, el Che Guevara era sinónimo de Revolución: ahora es un ícono del fashion, llevado en cientos de miles de remeras usadas mayormente por quienes apenas conocen su historia. ¿Se acuerdan de las pelotas pulpo? Baratas, de potrero de barrio, horribles, de pobre. Ahora, el último grito de la deco es ponerlas en palanganas en el centro del living. Mejor no preguntemos el precio. Pero, seamos sinceros, eso no es lo peor, la moda retro no es nada, es eso, moda y con suerte se nos pasará en unos pocos años. Hace no tantos años los que pedían nombres y apellidos era los torturadores y los que los daban, los quebrados o los traidores. En cambio, ahora son, respectivamente, los Políticamente Correctos y los Buenos Vecinos -o, para ponerlo más fácil los Superhéroes y los Flanders-. Los mismos que llaman legítima defensa al insulto e insulto a la opinión disidente, los que justifican la discriminación y la puteada igualándolas a performances de vanguardia, simple tanada, berrinche o SPM.

Soy conciente de que siempre hubo un García o un Barrientos dispuesto a vender a su madre con tal de zafar del castigo. Pero a la hora del recuerdo ellos son los buchones, los detestables. Los buenos siempre fuimos los otros 25 compañeros que nos comimos las 25 amonestaciones cada uno dispuestos a gritar a coro "fui yo", pero nunca a delatar al que le tiró el borrador por la cabeza a la de Geografía.

Pero los tiempos han cambiado y hay que adaptarse. Ninguna otra cosa podemos esperar de esta época en la que los límites se han borroneado tanto que algunos confunden latidos del corazón ajeno con pulsos de banda ancha, en la que parece que ser crítico es la meta de todo escritor, y nos olvidamos de que al verdadero escritor le importa un comino lo que de él dice la crítica.

Friday, June 24, 2005

TRES

Quienes se consideren a sí mismos personas de bien, animales inteligentes, compartirán mi respuesta a uno de los mayores dilemas de la humanidad -porque todos sabemos que nuestra vida esta signada por los dilemas y las elecciones-. Y no estoy hablando de cuestiones como "¿a quién querés más, a tu mamá o a tu papá?", "beatles o stones" o "pata o pechuga". Ni siquiera se trata de dilucidar dicotomías imposibles como "¿ser o no ser?". No, de ningún modo. El Gran Dilema de la Humanidad lleva traja de superhéroe y se formula de la manera más simple: "¿Superman o Batman?". Seamos sinceros: a la hora de elegir de verdad, a la hora de decidir a qué bando pertenecemos, nosotros, los animales inteligentes, elegimos a Batman.

Mis primeras caminatas por el barrio blog me hicieron reflexionar sobre este tema y es por ello que lo pongo nuevamente sobre la mesa de debate, dispuesto a aportar nuevo material para el análisis.

Para empezar, encuentro que el ciberespacio -al que sus habitantes denominan "blogósfera", dándole una entidad galáctica que a muchos nos podrá resultar exagerada- tiene su propia generación de superpoderosos. Estos superhéroes, como todos los de su especie, se desviven por defender La Verdad, proteger al hombre común de los malvados de turno y de paso salvar al mundo de cualquier catástrofe. Son, de hecho, una auténtica Liga de la Justicia, que se reúne más o menos periódicamente para combatir el mal y celebrar en el Salón. Claro que no hay que pensar en grandes nombres. Seamos sinceros, los grandes nombres pertenecen a Hollywood. No vamos a encontrar en la blogósfera un Batman, ni un Superman, ni un Hombre Araña, ni siquiera una Mujer Maravilla. No. En la blogósfera los superhéroes están a la altura del presupuesto y, como mucho, encontraremos una patética imitación del Increible Hulk, ese que se pone verde y rompe todo cada vez que se enoja.

Pero, si tengo que elegir el superhéroe característico de este espacio virtual, me inclino por una especie que ha sido sistemáticamente relegada: la de los que se suben al caballo de otro. Ellos son los acompañantes eternos de algún otro superhéroe de mayor rating, los que ponen el nombre y dicen pelear por las Causas Justas, pero a la hora de desenmascarar a los delincuentes, prefieren no mancharse el supertraje ni mover un dedo. Eso sí, no lo dudemos ni por un instante, nunca están dispuestos a resignar un sólo céntimo de crédito: "aramos, dijo el mosquito".

Son los Lois Lane, que siempre se meten en problemas y hay que ir a rescatarlos. Son los Watson, que conviven años y años con Sherlock Holmes pero nunca aprenden la forma de resolver los misterios. Son los Dee-Dee que sólo molestan en el Laboratorio de Dexter. Son los Pinky, que no hacen más que complicar los planes de Cerebro para conquistar el mundo. Ellos son los la Liga de la Justicia de la Blogósfera. Ellos son los superhéroes que nosotros, los bloggers, nos merecemos.

Thursday, June 23, 2005

DOS

¿Existe algo más democrático, en su concepto, que el lugar vitual? La respuesta es tan fácil como difícil es imaginar otro espacio que le haga sombra al de la Red de Redes. A la vez que nos hace más individuos -e individualistas-, Internet nos iguala, borronea las diferencias, nos pone a todos en un mismo nivel. Y este es un tema que va mucho más allá del acceso a la información en tiempo real: incluye la dilución de distancias transocénicas, el contacto cotidiano con los ídolos antes inaccesibles, y hasta el intimidante relajamiento de los límites de lo personal. Todo el que accede lo sabe y bajo esas leyes se establece y se apropia. Sin embargo, a la hora de recibir a las nuevas oleadas de usuarios ávidos de expresión, los perjucios y las suspicacias brotan a flor de piel. Me consta que no es el amontonamiento lo que nos preocupa ya que el ciberespacio es lo suficientemente grande como para albergar a todos. Son otras pasiones las que están en juego, y eso es lo que me interesa investigar.

Lo cierto es que mi llegada al barrio blog ha causado un menudo revuelo y hasta se han visto a algunas vecinas revoleando el plumero. Hagamos una fila, con documentos en mano, así procedemos a identificarnos.

Monday, June 20, 2005

UNO

Existen pocos escritores que puedan resistirse a tener un blog.
Rodrigo Fresán, escritor argentino, residente en Barcelona.
Otro que no pudo resistirse.