Friday, July 22, 2005

SIETE

Cada vez estoy más convencido de que el mondo blog pretende ser una reproducción del mundo real donde se conserven los aspectos sobresalientes del universo. Algo así como la idílica Inglaterra barnesiana, un muestreo de usos y costumbre al alcance de lectores turistas. Pero como sucede con todas las copias y clonaciones, sobre todo cuando se las realiza en serie y a las apuradas, el resultado obtenido va perdiendo calidad hasta que la enésima copia de la copia del clon se aleja tanto del original que es prácticamente irreconocible. Como manifestación global de nuestra cultura, la blogósfera resulta apenas un parque temático en el que podemos apreciar las glorias y miserias de la especie bloggeriana. Esta premisa se cumple en cada aspecto de este universo virtual, convirtiéndolo prácticamente en una planta de reciclaje: el periodismo blog recicla noticias de ayer, la literatura blog recoje los despojos editoriales, los diarios íntimos son un compendio de lugares comunes y adolescencias tardías, penas de amor y verborragias incontinentes, las imágenes que los ilustran son tomadas con cámara web o teléfonos celulares y así sucesivamente, ideas que se clonan a sí mismas ad infinitum.

La blogósfera es un universo limitado. Las polémicas que en ella se desatan, también.

Thursday, July 07, 2005

SEIS

Ningún Alien nos asustó más que aquel de la primera película de la serie. Todavía me acuerdo la atmósfera del cine, los alientos contenidos, las caras de espanto que reflejaban el de la misma Teniente Ripley, devenida heroína gracias a la sola suerte de ser la última sobreviviente, la que logró expulsar al monstruo de la nave.

Pero, sobre todo, la que pudo verle la cara, ponerle nombre, saber a ciencia cierta a qué amenaza se enfrentaba.

Una vez conocido el rival, una vez que lo miramos frente a frente, ya nunca nada fue lo mismo. Ni la lucha, ni siquiera la eficacia de la película. Después de aterrorizarnos la adolescencia apoyado en todo lo que sugiere lo que no se ve, cuando Alien por fin tuvo su cara, se volvió poco más que una caricatura de sí mismo, algo que, creemos o queremos creer, podemos manejar, digerir y, sobre todo, combatir.

Para domesticar a los monstruos el hombre necesita definirlos y catalogarlos. Un atentado no alcanza entidad de tal hasta que alguien lo reivindique. Toda enfermedad precisa de un diagnóstico acertado. Una vez que le ponemos nombre al especimen -y mucho mejor si le podemos poner siempre el mismo-, podemos dormir tranquilos. Porque no es lo mismo un Casper que una presencia indeterminada debajo de una sábana. No es lo mismo un usuario anónimo que otro que acredite su identidad. Y esto lo sabe hasta el último de los ególatras que, a la hora de las travesuras, elige una máscara que lo anonimice, aún conciente de que su propio ego no le permitirá permanecer en las sombras sin poder adjudicarse las mieles de la hazaña.

Bienvenidos a la Fantasmagósfera.

Friday, July 01, 2005

CINCO

Creo que Hache tiene razón: un blog es como un hijo. Él tiene muchos blogs y una hija preciosa, así que por fuerza debe tener razón cuando dice que uno sabe qué quiere de ellos, qué aspecto van a tener e incluso hacer planes al respecto, pero al final cada uno termina independizándose y elige su propio rumbo. Si los criamos bien, los blogs como los hijos se parecen a nosotros en lo fundamental pero a la vez reflejan su propia experiencia.

Yo, por ahora, tengo un sólo blog -y leo muchos otros más- y con eso me alcanza y sobra. Pero es cierto que los planes que tenía para él -nebulosos pero con dirección definida- fueron mutando a partir de la interacción de lo que escribo -como propuesta que yo hago- con los lectores -y la devolución que realizan. Si me hubieran preguntado de qué la iba mi blog, nunca se me hubiese ocurrido que iba a salir para esta dirección.

Porque los blogs, en definitiva, son como un reality show en el que los textos son los participantes y la audiencia es el Gran Hermano que decide quién es la estrella, quién es el simpático, quién el imprescindible y quién está nominado. Nos muestran la producción en tiempo real. Y está muy bien que así sea porque son los blogs, como portadores de texto, el único medio que tiene el escritor para realizar un simulacro de interactividad con sus lectores. Claro que nunca falta quien se atreva a dar un paso más y transformar su vida en un blog, o bien en un reality show. Son esos que dicen "hoy comí cochinillo y se me irritó el intestino" o bien "me voy de viaje, mañana les escribo desde Málaga", como si la ubicación de su computadora cambiara en algo lo que escribe. Son, sobre todo, los que nos cuentan "estoy re-contento porque corregí la página 13 de mi novela", como si el proceso de escritura fuera así de lineal y mediático.

La verdad a veces duele, a veces aburre. Los escritores reality show también.